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“LA REGLA DE KIKO” LA GUÍA EN PREVENCIÓN DE ABUSO SEXUAL INFANTIL

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Es fundamental hacerle entender a un niño que existen limites que debe respetar y los demás también, como saber hasta dónde le puede tocar un adulto u otro niño, su cuerpo y su intimidad hay que salvaguardarlas.

Para el gran beneficio de todos y aprovechando el inicio de las clases escolares, existe una sencilla guía que ayuda a padres y educadores a explicar a los niños y niñas dónde otras personas no pueden tocarles, cómo reaccionar y a quién dirigirse si alguien lo hace.

Esta guía se llama, “La Regla de Kiko”, detalla a los niños que no deberían permitir que otros niños o adultos toquen partes de su cuerpo que suelen ir cubiertas por su ropa interior. Y no deberían tocar a otros niños, niñas y/o adultos en esas zonas, según información del portal sexlecciones.com

Estos son algunos de los consejos de “La regla de Kiko”

1. Tu cuerpo es tuyo: Los niños tienen que aprender que su cuerpo es suyo y les pertenece, por tanto nadie puede tocarles sin su pemiso. Desde una edad temprana pueden aprender que existe «partes privadas del cuerpo». Utilizando los nombres correctos para los genitales y otras partes les ayudará a saber lo que no está permitido.Los menores pueden decir «no» a un beso o una caricia incluso de un ser querido, y este debe respetarlo.

2. Existen buenas formas de tocar y otras malas: Los niños no siempre reconocen cuando se les toca de forma apropiada o inapropiada. Se les debe enseñar a identificar cuando no está bien que alguien mire o toque sus partes privadas o que les pidan que miren o toquen las partes privadas de otra persona. «La regla de Kiko» les muestra un límite fácil de recordar: la ropa interior.

3. Hay secretos buenos y malos: Las personas que cometen abusos sexuales utilizan como táctica los secretos. Por eso, es primordial mostrar a los niños que hay secretos buenos y malos. Si hay un secreto que les preocupa, les hace sentir incómodos, les asusta o les pone triste, ese secreto no es bueno y deberían contarlo a un adulto de confianza.

4. La prevención y protección son responsabilidades del adulto: Cuando un niño ha sufrido abuso siente vergüenza, se siente culpable y tiene miedo. No hay que crear tabúes respecto a la sexualidad, pues les hará sentirse más confiados a la hora de dirigirse a un adulto y explicarles si están tristes, preocupados o nerviosos. Los niños pueden percibir que algo no está bien pero quizá no sepan explicarlo ni a quién contarselo.

5. Los niños deben conocer su red de seguridad, los adultos a los que se pueden dirigir y en los que confiar. Muchas veces los depredadores sexuales son personas conocidas por el niño y al pequeño se le hace muy difícil comprender que esa persona puede abusar de él. Debemos acostumbrar a los niños a que informen con frecuencia a su padres o cuidadores de la existencia de alguien que les hace regalos, que le pide que mantengan un secreto, que trata de pasar tiempo a solas con el niño.

Patricia de Ceballos Gobernadora
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