Salud

JUNTOS O SEPARADOS? QUE ES MEJOR PARA LOS HIJOS?

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Lo mejor para los hijos: ¿seguir juntos o separarse?

Si nuestros hijos van a tener que ser testigos de cómo sus padres discuten constantemente y se faltan al respeto, quizá lo más adecuado sea separarse y evitarles ese sufrimiento
Muchas parejas siguen juntas porque creen que eso es lo mejor para los hijos. Sin embargo, ¿están de verdad en lo cierto o es una excusa para perpetuar una relación disfuncional?

El bienestar de los más pequeños depende del grado de felicidad, equilibrio y salud que exista en la unión que sus padres tengan.
Esta es la primera relación que los niños ven, es de la que van a aprender y la que les generará muchos de los problemas que les afectarán en su vida adulta.

Una mala relación entre los padres puede dejar heridas en la infancia que afecten de forma importante a su etapa adulta. Pongamos un ejemplo.

Imaginemos que hay dos progenitores que tienen problemas en su unión. Ha habido infidelidades de por medio, maltrato y creen quererse, pero no es así.

Sin embargo, cuando la excusa del amor se cae por su propio peso, surge otra: la de los hijos. Por los hijos, uno se sacrifica para que puedan tener lo que tienen todos los demás: una familia.

No obstante, lo que se cree que es lo mejor para los hijos se convierte en una tortura para ellos. Esa familia es inestable, tienen que ser testigos enfados y discusiones, maltratos constantes…

Ellos están presenciando un modelo de pareja totalmente dañino que afectará a las relaciones que mantendrán en su vida adulta.
Se sentirán abandonados por sus padres que solo están centrados en ellos mismos. Creerán que el amor es algo malo o que te hace sufrir. Es más, puede que ya en la niñez experimenten lo que es tener una baja autoestima.
Los hijos puede que se conviertan en los que consuelan a sus padres, o que estos mismos les hablen mal del otro.

¿De verdad es lo mejor para los hijos seguir juntos? ¿Este sacrificio está valiendo la pena? ¿A quién le está beneficiando realmente?

Lo mejor para los hijos es que sus padres se separen
padres-discutiendo

Tajantemente, sin duda alguna. Si los progenitores tienen problemas entre ellos y han sopesado separarse, es necesario que lo hagan.

Por mucho que creamos que lo mejor para los hijos es seguir juntos, ¿estamos dispuestos a ser buenos actores para no hacerles vivir riñas, discusiones y demás cosas que le podemos echar en cara a nuestra pareja?

Lo cierto es que no. Los padres que siguen juntos porque creen que es lo mejor para los hijos no son felices y esto pueden pagarlo incluso con ellos.

Culpabilizándolos por todo, brindándoles una educación en la que predomina el refuerzo negativo, haciendo cómplices a sus hijos de su dolor…
No hay nada de negativo en que una pareja se separe. Los hijos siempre van a ser más felices si sus padres lo son, si están bien, tranquilos y mantienen una relación saludable entre ellos.

Familia “feliz” a pesar de todo
Niña llorando por el divorcio de sus padres

Quizás lo que creemos que es lo mejor para los hijos, en realidad, es una manera de encubrir una necesidad más profundo.

La de mostrarle a los demás, a la sociedad, que la familia sigue unida, cuando, en realidad, todo se derrumba al traspasar el umbral de la puerta.

Tenemos una necesidad enorme de mantener las apariencias y de cumplir con determinadas creencias que nos rodean cada día.

“El amor lo soporta todo”, “los niños merecen una familia”, “no aguantáis nada”, “¿qué va a pensar la gente?”

Creencias que provocan relaciones tóxicas cuyos integrantes hacen que sus propios hijos se empapen de esa toxicidad.
Mantener una relación porque creemos que es lo mejor para los hijos es correr un gran riesgo. ¿Qué ejemplo les estamos dando? ¿Les echaremos en cara en un futuro nuestro sacrificio?

Es mejor que sus padres estén felices y separados, que juntos y odiándose. Esa experiencia va a ser el modelo que les dejará heridas y que influirá en las relaciones que ellos mismos tendrán.

Se sentirán abandonados por sus padres que solo están centrados en ellos mismos. Creerán que el amor es algo malo o que te hace sufrir. Es más, puede que ya en la niñez experimenten lo que es tener una baja  de autoestima.

Los hijos puede que se conviertan en los que consuelan a sus padres, o que estos mismos les hablen mal del otro.

¿De verdad es lo mejor para los hijos seguir juntos? ¿Este sacrificio está valiendo la pena? ¿A quién le está beneficiando realmente?

Lo mejor para los hijos es que sus padres se separen
padres-discutiendo

Tajantemente, sin duda alguna. Si los progenitores tienen problemas entre ellos y han sopesado separarse, es necesario que lo hagan.

¿Cómo se puede sobrevivir a una relación sin amor? Una relación marcada, dañada, en la que puede estar presente el rencor no tiene futuro.

Por mucho que creamos que lo mejor para los hijos es seguir juntos, ¿estamos dispuestos a ser buenos actores para no hacerles vivir riñas, discusiones y demás cosas que le podemos echar en cara a nuestra pareja?

Lo cierto es que no. Los padres que siguen juntos porque creen que es lo mejor para los hijos no son felices y esto pueden pagarlo incluso con ellos.

Culpabilizándolos por todo, brindándoles una educación en la que predomina el refuerzo negativo, haciendo cómplices a sus hijos de su dolor…
No hay nada de negativo en que una pareja se separe. Los hijos siempre van a ser más felices si sus padres lo son, si están bien, tranquilos y mantienen una relación saludable entre ellos.

Familia “feliz” a pesar de todo
Niña llorando por el divorcio de sus padres

Quizás lo que creemos que es lo mejor para los hijos, en realidad, es una manera de encubrir una necesidad más profundo.

La de mostrarle a los demás, a la sociedad, que la familia sigue unida, cuando, en realidad, todo se derrumba al traspasar el umbral de la puerta.

Tenemos una necesidad enorme de mantener las apariencias y de cumplir con determinadas creencias que nos rodean cada día.

“El amor lo soporta todo”, “los niños merecen una familia”, “no aguantáis nada”, “¿qué va a pensar la gente?”

Creencias que provocan relaciones tóxicas cuyos integrantes hacen que sus propios hijos se empapen de esa toxicidad.

Antes de irte no te pierdas: ¿Cómo saber si estoy viviendo una “relación tóxica” de pareja?
Mantener una relación porque creemos que es lo mejor para los hijos es correr un gran riesgo. ¿Qué ejemplo les estamos dando? ¿Les echaremos en cara en un futuro nuestro sacrificio?

Es mejor que sus padres estén felices y separados, que juntos y odiándose. Esa experiencia va a ser el modelo que les dejará heridas y que influirá en las relaciones que ellos mismos tendrán.

Patricia de Ceballos Gobernadora
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